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martes, 13 de agosto de 2013


La valla de hombres estaba formada y todas las chicas de primer ingreso a la preparatoria debían desfilar por entre ella, si querían asistir a clases en sus aulas del segundo piso. Manuel, que junto a Marco eran lo cabecillas de la valla, siempre terminaban siendo los "héroes" de las chicas más bonitas. Cuando debía pasar una que les gustara a ellos, la defendían y hacían callar a los demás, "salvándolas" y abriéndoles paso entre los gritones chicos.

Manuel se había fijado en una chica de las de nuevo ingreso, que durante toda la semana se había escapado de desfilar por la valla. La había visto cuando hicieron la primera (valla), y aunque no desfiló frente a ellos, se quedaba junto a su grupo de amigas esperando que se disolviera la valla para pasar e ir a clases.- No les importaba llegar tarde, pues eran capitaneadas por Raquel, la chica que había repetido curso y ahora se había hecho amiga de ella. También la acompañaban siempre Gladys, que eran amigas desde primaria y era "la cerebrito" del salón, y Dolores, que por su sobrepeso se ocultaba entre sus amigas en todo momento.

El timbre para entrar a clases había sonado ya; el alboroto por el "desfile" de las chicas crecía con cada una que pasaba entre la valla. El grupo de chicas que faltaba por desfilar, aún permanecía en las jardineras a la espera de que se deshiciera el escándalo.
Sin embargo, aunque algunos de los chicos ya habían entrado a sus aulas, aún quedqaban los "peores" chicos, los más pesados y carrilleros, entre los que se encontraban Manuel y Marco.
Una compañera desde el segundo piso grita a las chicas que aún estaban fuera del salón:
-que dice el profe que si no entran en 3 minutos, va a cerrar la puerta y les pondrá falta!!!
  • Emilse Valencia Suena a recuerdo... A recuerdo provocado por algún contecimiento actual... Este acontecimiento le hace entender -en carne propia- a la psicóloga que infancia es destino y que adolescencia es página definitoria en el despertar de niña a mujer... En la mujer que -en asuntos del amor y del sexo- vuelve a ser/sentir como adolescente...



Manuel Carbajal

 
 
Manuel Carbajal conoció a Maria Luna en el Bachillerato. Él, junto a su inseparable amigo Marco y el resto de traviesos compañeros, habían formado una valla a lo largo del pasillo que daba a las escaleras por las que tenían que subir a clases todas las chicas. Ellos esperaban el "desfile" de las nuevas alumnas pacientemente.

Marco siempre había sido su mejor amigo y habían cursado juntos toda la escuela, desde pre-escolar, ya que las madres de ambos habían sido amigas desde siempre.
Junto con Manuel, formaban parte del grupito de pre-adolescentes traviesos que siempre terminaban en la Dirección de la Escuela..
Ambos querían entrar juntos al Bachillerato, sus padres habían amenazado con enviarlos a Escuelas Militares por separado si no corregían su comportamiento en la preparatoria. Ellos aceptaron las condiciones, y gracias a la ayuda del papá de Marco que tenía influencias en la prepa, Manuel pudo ingresar al Bachillerato junto con Marco.

Los dos sabían que sus padres hablaban en serio; ya estaban cansados de sus travesuras que cada vez tomaban tintes más atrevidos. Indudablemente eran buenos muchachos, solo que siempre fueron traviesos y les gustaba divertirse a veces a costa de los demás.

Manuel conoció a Maria Luna el último año del Bachillerato. Había cuidado mucho su comportamiento durante estos dos años anteriores y éste sería el último. Sus padres aún mencionan la posibilidad de enviarlos al internado militar, así que aún no pasaba por completo el peligro. Aún así, se habían divertido mucho y aunque en varias ocasiones estuvieron a punto de ser reportados a la Dirección, siempre habían conseguido escapar de la culpa y castigaban a otros.

La mejor de las actividades de ser los mayores en el Bachillerato definitivamente eran las "novatadas". Los alumnos de nuevo ingreso debían pasar por toda una semana llena de situaciones incómodas o vertgonzosas ocasionadas por los alumnos del último año, todo esto bajo la mirada solapadora de los maestros.

Las chicas no se salvaban de las novatadas y aunque jamás eran agredidas o lastimadas, para ellas era peor "el desfile" por entre todos los hombres que cualquier otra cosa. Debían caminar por entre una valla de hombres a lo largo del pasillo y alcanzar la escalera mientras todos ellos empezaban a gritar y decirles cosas, asustarlas, hacer simulaciones de tocarlas, tirarles besos, decirles cosas, etc....
 
  • Tere Aguirre Eran unos acosadores Manuel y Marco OMG, pero que mas hiceron aparte de andar de traviesos y así?
  • Zozaya Mx ya seeee
    me encantan los dos!!!
    De hecho, no entiendo porqué Maria Luna se quedó con Manuel, si Marco era más guapo y tenía más lana, jajaja
    en fin, veremos a ver que más pasa...
  • Emilse Valencia Mas que preadolescentes, ya eran adolescentes consumados, en continua ebullición hormonal... Esas primeras ¿estrategias? de llamar traviesamente la atención del sexo opuesto no han evolucionado mucho de entonces a la fecha -ahora lo entiende María Luna con su hijo adolescente-... Y es que el despertar sexual, con sus primeros deseos, necesidades y miedos, siguen siendo los mismos... ¿o no?
 
 



Actualmente Maria Luna está cumpliendo 40 años. Una edad determinante en una mujer. El paso a la madurez.
Se ha divorciado de Manuel Carbajal el padre de su hijo adolescente y aunque a ella le va bastante bien con su profesión de Psicóloga, Manuel contribuye a la econocía para el sustento de su hijo. Ambos mantienen una relación cordial, aunque surgen aún discusiones sin sentido basadas en el pasado.
Maria Luna se mantiene saludable, desde siempre ha cuidado mucho su alimentación y su cuerpo. Ha cumplido ya 2 años de practicar el Yoga. Recuerda perfectamente esa fecha, pues el primer día que asistió a clase de Yoga fué el día que firmó el divorcio.
Maria Luna se divorció amando a Manuel. A veces hasta cree que lo sigue amando en silencio. Mil noches ha esperado su llamada pidiendo perdón. Mil veces ha concluido en: "que bueno que no llamó, lo habría rechazado"

  • Emilse Valencia María Luna, es mucho más que una señora de las cuatro décadas... Es, en todo caso, la suma de todas las mujeres que han habitado en ella a lo largo de cuarenta años: La niña traviesa, la adolescente incomprendida, la joven romántica, la mujer que aún está en edad de merecer... María Luna es la suma de todas esas Marías... Y nosotras somos -o podemos ser en esencia- todas ellas...